Somo universos compartiendo un planeta, nuestra antiguedad es de millones de años, somos polvos de estrellas, que venimos construyendo algo mejor en nosotros en cada reencarnación, cada ser humano se maneja por sus propias reglas, con sus propias leyes interiores.
Cualquier estímulo que se reciba se va a comparar con la dinámica de ese universo que somos, y desde luego podemos estar o no de acuerdo, es por ello que al hablar desencadenamos toda una serie de acontecimientos en la otra persona o personas.
Es por ello que se hace realidad en todos los tiempos la frase de Martin Luther King:
"Para crearme enemigos, no necesito declarar ninguna guerra, solo tengo que decir lo que pienso."
