Cada quien viene a este mundo con un propósito, con una misión, estemos conscientes de ello o no, sin embargo hay una fuerza interior que nos impulsa a vivir la vida de la manera que la vivimos, tarde o temprano el ladrón se arrepiente y el asesino se redime, y si en eso lo encuentra la muerte, la divinidad le dara otra oportunidad en la siguiente encarnación,previo al pago del daño causado, asumiendo su karma.
Sin esta guía interior, que todos tenemos, pero que no todos obedecemos, nuestra visión queda nublada, nuestras vidas parecen pobres y nuestros objetivos penosamente finitos.
